Cuando el pequeño demonio se despierta contento, lo escucho balbucear y entretenerse solito desde mi pieza. Entonces, me apuro para sacarme el pijama (a veces), lavarme rápido los dientes, prepararme un té y una tostada y dar inicio a la nueva jornada de madre en casa.
Hoy juraba que había puesto un saquito de té en una taza, pero cuando fui a servir el agua caliente, no había nada. Miré por todos lados, y nada. Hasta que cuando fui a poner una rodaja de pan en la tostadora, allí estaba el pobre saquito de té, preguntándose qué hacía en ese lugar.
Gracias, amiga!! Se siente muy lindo conocer un poquito más a Lucas, eso sí, a través del filtro de su amorosa (e improvisada) madre :-)
ResponderEliminar--tía ruli--