6 de mayo de 2013

Cosa de mandinga

Cuando el pequeño demonio se despierta contento, lo escucho balbucear y entretenerse solito desde mi pieza. Entonces, me apuro para sacarme el pijama (a veces), lavarme rápido los dientes, prepararme un té y una tostada y dar inicio a la nueva jornada de madre en casa.
Hoy juraba que había puesto un saquito de té en una taza, pero cuando fui a servir el agua caliente, no había nada. Miré por todos lados, y nada. Hasta que cuando fui a poner una rodaja de pan en la tostadora, allí estaba el pobre saquito de té, preguntándose qué hacía en ese lugar.

1 comentario:

  1. Gracias, amiga!! Se siente muy lindo conocer un poquito más a Lucas, eso sí, a través del filtro de su amorosa (e improvisada) madre :-)
    --tía ruli--

    ResponderEliminar