Siempre me preguntaba cuando veía las fotos de cuando éramos chiquitos por qué nuestras mamás no se esforzaban por lograr cierta armonía al vestirnos.
Ahora entiendo lo difícil que es, cuando uno necesitaría la colaboración de al menos otros dos pares de manos para sujetar a esta personita que no entiende qué significa quedarse quieto en ningún idioma.
Así es como uno termina agitando un juguete con una mano para entretener a la criatura durante un microsegundo, mientras con el codo intentás sujetarla en su lugar y con la otra mano pasar la manga de la camiseta por el brazo.
No hay nada como la sensación de logro después de haber pasado una pierna del pantalón y pensar: Ya casi estamos, pasamos la otra y listo, para que con un acto fugaz cual Houdini, el niño logre sacarse la primera y poner a prueba tu nivel de paciencia.
A esta altura ya estás llegando tarde, pero lo lograste, la criatura está vestida. Escuchás un ruido y mirás a la criatura de soslayo, pensando: No me podés hacer esto justo ahora. Seguro que te devuelve una sonrisa como diciendo: Sí que puedo. Entonces, sacás nuevamente la prenda, ponés otra limpia, y como no vas a cambiar la parte que lograste poner con tanto esfuerzo, la armonía quedó en el tacho de basura.
La vengo siguiendo !!!! querida chaque!!!!! muy muy lindo y de paso se la siente mas cerca!!!!! Me mato con la frase"-Ya casi estamos..." tan usada por las madres en el momento de plena lucha libre entre niño, shorcito y madre!!!! se la quiere...siga asi! literata mia!!!
ResponderEliminar