Desde muy muy chiquito, incluso antes de nacer, cuando tenía el tamaño de una aceituna, o más chiquito aun, cuando era tan solo un porotito, Lucas era inquieto. Muy inquieto. Tan inquieto que todos los profesionales que intervinieron durante el embarazo no podían realizar los controles regulares porque el señorito no se quedaba quieto un segundo. Ya sabíamos lo que nos esperaba. Un terremotito en potencia.
Hace casi un mes que Lucas comenzó a gatear, bueno, arrastrarse cual Rambo en la trinchera, pero así y todo llega a donde quiere, o puede.
En varias oportunidades, lo encontré observando muy detenidamente la planta del living, y estirando sus manitos llegaba a tocar las hojitas. Yo sabía que esa relación no iba a terminar bien, así que até las hojitas para que estuvieran fuera de su alcance.
Ayer, mientras hacía cosas en la casa, seguía prestando atención a los ruidos que venían del living hasta que de repente se hizo el silencio. Cuando fui a ver qué estaba haciendo mi niñito, me acerqué a la escena del crimen y el único sospechoso en el lugar del hecho tenía una cara como de "yo solo pasaba por aquí".
Con casi meses de supervivencia como madre de un pequeño demonio, he decidido comenzar a dejar por escrito mi experiencia. En honor a todas las madres, en especial a la mía que me parió y a la otra que me crió.
23 de junio de 2013
16 de junio de 2013
Día del segundo number one
Hace unos días Lucas se mostró por primera vez muy cariñoso con su papá. Le tiraba los brazos para que lo alce y le sonreía como nunca. Debo admitir que me dio un poquito de celos. Hasta ahora yo era todo y lo único para vos, yo era tu number one, te llevé en el vientre y te di la teta. Tenía la exclusividad.
Tratando de evitar la inútil escena de celos, me puse a observarlos y me enamoré. Me enamoré de vos, porque me di cuenta de que estás convirtiéndote en una verdadera personita, y cada sonrisa que nos regalás es como si nos dieras una palmadita en la espalda para decirnos: "Sí, muchachos, están encaminados, sigan así." Y me volví a enamorar de esa persona que elegí para compartir el resto de mi vida, porque confirmé una vez más que había elegido bien, no solo a mi compañero sino también al padre de mis hijos. ¿Hijos? Por ahora con uno basta!!!
En fin, hoy se celebra el día del padre en Argentina y en Inglaterra, y seguramente en muchos países más, pero no acá en Nueva Zelanda. Simplemente quiero mandar un saludo al cielo o al lugar donde estés, papi y abrazarte fuerte, fuerte, y también quiero dar las gracias porque Lucas tiene el mejor segundo number one del mundo.
10 de mayo de 2013
Mamá, estás perdonada
Siempre me preguntaba cuando veía las fotos de cuando éramos chiquitos por qué nuestras mamás no se esforzaban por lograr cierta armonía al vestirnos.
Ahora entiendo lo difícil que es, cuando uno necesitaría la colaboración de al menos otros dos pares de manos para sujetar a esta personita que no entiende qué significa quedarse quieto en ningún idioma.
Así es como uno termina agitando un juguete con una mano para entretener a la criatura durante un microsegundo, mientras con el codo intentás sujetarla en su lugar y con la otra mano pasar la manga de la camiseta por el brazo.
No hay nada como la sensación de logro después de haber pasado una pierna del pantalón y pensar: Ya casi estamos, pasamos la otra y listo, para que con un acto fugaz cual Houdini, el niño logre sacarse la primera y poner a prueba tu nivel de paciencia.
A esta altura ya estás llegando tarde, pero lo lograste, la criatura está vestida. Escuchás un ruido y mirás a la criatura de soslayo, pensando: No me podés hacer esto justo ahora. Seguro que te devuelve una sonrisa como diciendo: Sí que puedo. Entonces, sacás nuevamente la prenda, ponés otra limpia, y como no vas a cambiar la parte que lograste poner con tanto esfuerzo, la armonía quedó en el tacho de basura.
Ahora entiendo lo difícil que es, cuando uno necesitaría la colaboración de al menos otros dos pares de manos para sujetar a esta personita que no entiende qué significa quedarse quieto en ningún idioma.
Así es como uno termina agitando un juguete con una mano para entretener a la criatura durante un microsegundo, mientras con el codo intentás sujetarla en su lugar y con la otra mano pasar la manga de la camiseta por el brazo.
No hay nada como la sensación de logro después de haber pasado una pierna del pantalón y pensar: Ya casi estamos, pasamos la otra y listo, para que con un acto fugaz cual Houdini, el niño logre sacarse la primera y poner a prueba tu nivel de paciencia.
A esta altura ya estás llegando tarde, pero lo lograste, la criatura está vestida. Escuchás un ruido y mirás a la criatura de soslayo, pensando: No me podés hacer esto justo ahora. Seguro que te devuelve una sonrisa como diciendo: Sí que puedo. Entonces, sacás nuevamente la prenda, ponés otra limpia, y como no vas a cambiar la parte que lograste poner con tanto esfuerzo, la armonía quedó en el tacho de basura.
6 de mayo de 2013
All night long
Cuando me desperté durante la noche, sentí una rara y casi ajena sensación de descanso. Busqué el teléfono en la mesita de luz para ver cuánto faltaría para que te despertaras mientras pensaba por qué estaba siendo tan masoquista. No podía creer lo que estaban viendo mis ojos, ya eran las 4 de la mañana y no te habías despertado ni una solita vez. ¿No ves lo lindo que se siente dormir? Gracias, hijo.
Cosa de mandinga
Cuando el pequeño demonio se despierta contento, lo escucho balbucear y entretenerse solito desde mi pieza. Entonces, me apuro para sacarme el pijama (a veces), lavarme rápido los dientes, prepararme un té y una tostada y dar inicio a la nueva jornada de madre en casa.
Hoy juraba que había puesto un saquito de té en una taza, pero cuando fui a servir el agua caliente, no había nada. Miré por todos lados, y nada. Hasta que cuando fui a poner una rodaja de pan en la tostadora, allí estaba el pobre saquito de té, preguntándose qué hacía en ese lugar.
Hoy juraba que había puesto un saquito de té en una taza, pero cuando fui a servir el agua caliente, no había nada. Miré por todos lados, y nada. Hasta que cuando fui a poner una rodaja de pan en la tostadora, allí estaba el pobre saquito de té, preguntándose qué hacía en ese lugar.
4 de mayo de 2013
Despertate, que tenemos que ir a la cancha
¡Hijo mío!, cuando necesito que te despiertes porque tenemos algún evento al que tenemos que asistir, te dormís una siesta de la ostia de 3 horas. Hoy es el partido de fútbol de tu padre. Importantísimo. ¿O me vas a decir que no te interesa? Vale que no soy yo la de la excusa fácil. Lucas estaba durmiendo. O tenía que darle de comer. Después tu padre no me cree.
En fin, llegaremos para los aplausos o para escuchar el relato de papi de lo acontecido en el partido. Después no digas que no te avisé.
En fin, llegaremos para los aplausos o para escuchar el relato de papi de lo acontecido en el partido. Después no digas que no te avisé.
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